Subastas de medicamentos: ¿Qué son? ¿Cómo afectan a la farmacia?

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Subasta de medicamentos

 

Las subastas de medicamentos son un tema muy polémico en el mundo de la farmacia. En los últimos meses se ha escrito y hablado mucho sobre estas subastas de medicamentos que se llevan a cabo en Andalucía, en oposición al sistema de compra centralizada operante en el resto del país.

Con el reciente cambio de gobierno en la autonomía andaluza, todo apunta a que las subastas dejarán de celebrarse, si bien el sistema debe mantenerse durante un tiempo, en espera de que finalicen los contratos suscritos por el gobierno regional.

¿Pero en qué consiste exactamente esta polémica medida?

 

Los principios

La Ley 14/1986 General de Sanidad, dice en sus principios generales que “el acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de igualdad efectiva”, así como que la política de salud “estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales”.

Para poner en acción estos principios, existe un sistema de autorización y fijación de precios de los medicamentos establecido por ley a nivel nacional, para que todos los ciudadanos puedan acceder a unos medicamentos básicos en igualdad de condiciones.

Con esta premisa, Andalucía implantó en 2012 el sistema de subastas -que también se usa en países como Alemania, Dinamarca u Holanda-, siendo la única comunidad autónoma española que lo hace (Decreto-Ley 3/2011, de 13 de diciembre, de medidas urgentes sobre prestación farmacéutica del Sistema Sanitario Público de Andalucía).

En 2017, en Asturias se comenzó a trabajar en un desarrollo normativo para plantear una posible adhesión a este sistema, pero finalmente se descartó.

 

¿Cómo funcionan las subastas de medicamentos?

La subasta es un proceso de selección de los medicamentos a dispensar por las oficinas de farmacia de Andalucía, cuando sean prescritos o indicados por principio activo en las recetas médicas y órdenes de dispensación oficiales del Sistema Nacional de Salud.

El objetivo de la Junta es comprar de forma masiva los fármacos prescritos más frecuentemente en el sistema público para poder conseguirlos a mejores precios.

Los laboratorios farmacéuticos se presentan a concurso y hacen sus ofertas. El laboratorio seleccionado es aquel que ofrezca una mejor oferta en cantidad-precio, consiguiendo exclusividad durante dos años para vender esos medicamentos al Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Así, una vez hechas las adjudicaciones y su resolución aprobatoria, cuando se receta una medicina a través de la sanidad pública, normalmente se hace por principio activo, no por marca. Es decir, se recetan genéricos determinados por el SAS obtenidos a bajo coste en las subastas.

Hasta ahora se han realizado catorce subastas, de las cuales cuatro aún están vigentes en la actualidad.

 

¿Por qué subastas de medicamentos?

Las subastas de medicamentos se realizan atendiendo a criterios exclusivamente económicos.

Hace unos días se publicó un informe elaborado por la asesoría Forest Partners, Estrada y Asociados que concluía que, si se siguiese aplicando este sistema, las subastas podrían suponer un ahorro de unos 1000 millones de euros en los próximos cuatro años para las arcas públicas andaluzas.

Este informe recoge también datos del propio SAS, que estima en 755 millones el ahorro logrado en el período 2012-2018.

 

Asesoría farmacias

 

Polémica

Pero estas cifras no han evitado recurrentes críticas al sistema de subastas por parte de profesionales del sector sanitario.

Muchos de los que abogan contra las subastas argumentan que se antepone el ahorro económico al buen tratamiento del paciente.

Las razones que esgrimen numerosas voces del sector, como el catedrático Antonio García Ruiz, es que el problema reside en que, al basarse en criterios de rebaja de costes, a veces se adquieren medicamentos con una calidad mucho más baja que la de productos “de marca”.

Aquí ya se entraría en la eterna cuestión (ya tratada en este mismo blog) de los “genéricos contra los de marca”, que habrá que dejar para otra ocasión.

Entre administraciones, las subastas también han generado muchas disputas: el Gobierno central, de diferente color político al andaluz, presentó tres recursos al Tribunal Constitucional para parar el sistema de subastas, siendo finalmente desestimada la cuestión de conflicto positivo de competencia que argumentaba el entonces Gobierno de Mariano Rajoy.

 

¿Afectan a las oficinas de farmacia?

Las subastas no han dado buenas noticias a los boticarios en estos ocho años.

El problema más acuciante derivado de este sistema es la falta de medicamentos, y esto es algo que afecta tanto a oficinas de farmacia como, por supuesto, a los pacientes.

Al suscribir un contrato con laboratorios específicos, el SAS condiciona el suministro de determinados fármacos a un solo fabricante, con lo cual, las vicisitudes que esta empresa pueda tener repercuten directamente en los pacientes de la sanidad pública.

Algunos de estos laboratorios adjudicatarios, en su mayoría foráneos (alemanes, chinos o indios, entre otros) han incumplido repetidamente el contrato, generando problemas de desabastecimiento. El Gobierno andaluz ha multado a las empresas incumplidoras por valor de varios millones de euros, cantidades que palidecen ante los pingües beneficios que estos laboratorios obtienen por las adjudicaciones.

Recientemente ha ocurrido que dos laboratorios indios, Aurobindo y Ranbaxy, han renunciado al suministro de ocho medicamentos de los que resultaron adjudicatarios. Esto significa que, hasta que otro laboratorio se haga cargo de la licitación, estos medicamentos no estarán disponibles en el sistema público de salud andaluz.

Lo más preocupante es que esto no es puntual, pues algo similar ocurrió hace un par de años con renuncias de laboratorios al contrato de suministro de hasta quince fármacos.

La patronal CEOFA (Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacia de Andalucía), en su condición de representante de los farmacéuticos, ha presentado varios recursos y ha denunciado en multitud de ocasiones que las subastas no cubren la demanda de fármacos.

Asimismo, cabe mencionar que las subastas también tienen defensores, como la Asociación de Acceso Justo al Medicamento o la Organización Médica Colegial, porque el sistema favorece la “equidad, calidad, eficiencia y sostenibilidad”.

 

El futuro de las subastas de medicamentos

El recientemente nombrado Consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, ha afirmado en numerosas ocasiones que la comunidad autónoma se unirá al sistema de compra centralizada de medicamentos y productos sanitarios una vez finalicen los contratos suscritos con empresas.

Estos compromisos adquiridos por el sistema de subastas prescribirán a finales de 2020.

A partir de entonces, todo parece indicar que el controvertido sistema de subastas de medicamentos no seguirá usándose en Andalucía y, por tanto, todo el Sistema Nacional de Salud volverá al proceso de las compras centralizadas, tal y como contempla la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público.

Esta decisión preocupa ahora a la industria, pues al sumarse al sistema centralizado una comunidad tan poblada como Andalucía, la potencia de compra aumentará y esto “contribuirá a un abaratamiento de los precios”, según indicó Aguirre.

¿Afectará este cambio a las farmacias? Aún está por ver a qué nivel, lo que parece claro es que aún no hay ningún sistema que contente por igual a industria y a sanitarios.

 

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