El marco legal de las farmacias

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marco legal de las farmacias

Seguro que a menudo le han surgido dudas sobre las leyes de farmacias, las normas que prevalecen y el porqué de que sea este marco legal el que regula las boticas y no otro. Ciertamente, es un tema un poco árido que vamos a intentar mostrárselo en este artículo de forma sencilla:

La Sanidad, un derecho básico de nuestra Constitución

La Constitución Española (CE) reconoce en su artículo 43 el derecho a la protección de la salud.

En el artículo 149, la CE indica aquellas materias en las que el Estado tiene competencias exclusivas y se incluye, por tanto:

La Sanidad exterior. Bases y coordinación general de la sanidad. Legislación sobre productos farmacéuticos.

Al tratarse de un derecho básico, es decir, de un bien especialmente protegido, los mínimos deben ser regulados por el Estado. 

 Esta competencia del Estado en materia de sanidad incluye la regulación básica sobre farmacias. Sin embargo, está transferida a las Comunidades Autónomas, las cuales, mediante las distintas Leyes de Ordenación Farmacéutica, podrán hacer un desarrollo legislativo autónomo con particularidades propias en cada una de ellas. Esto sí, las leyes de las Comunidades deben respetar siempre los mínimos que establece el Estado en esta materia.

Leyes estatales que regulan las farmacias

Existen tres leyes de farmacias estatales que regulan los aspectos básicos de las farmacias y que, como decíamos, las Comunidades Autónomas no pueden contradecir con su legislación:   

Ley General de Sanidad

Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad

Esta ley reconoce la libertad de empresa en el sector sanitario, conforme al artículo 38 de la CE, es decir, en el marco de la economía de mercado

La CE reconoce la libertad de empresa en todos los sectores y en la actualidad, la prestación de servicios de todo tipo se encuentra en manos del sector privado. Pero hay sectores más sensibles que suelen están sometidos a regulación, a fin de proteger los intereses de los usuarios. Entre estos sectores se encuentra lógicamente la sanidad.

Ley del medicamento

Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (Ley 29/2006)

A fin de aunar varias directivas europeas (medicamentos falsificados, registros, venta por internet…) se consolida en un solo texto la legislación básica sobre el medicamento en el que está incluido el papel del farmacéutico y de la farmacia como agente que debe intervenir en su control, dispensación y conservación.

Los aspectos fundamentales que recoge esta ley son: el uso racional del medicamento (racionalización del gasto), la protección de las patentes de los medicamentos de uso humano y productos sanitarios, la regulación de las sanciones o el margen de las farmacias, es decir, el beneficio que se obtiene al vender un medicamento.

El Real Decreto 823/2008 de 16 mayo establece los márgenes y deducciones correspondientes a la dispensación al público de medicamentos de uso humano fabricados industrialmente, fijándolo en un 27,9 % del precio de venta al público sin impuestos. A este margen habría que aplicarle otro tipo de deducciones que han ido apareciendo en distintos Reales Decretos y que suponen que, aquellas farmacias con un volumen de ventas alto de recetas, deban hacer una especie de rappel de compras o descuentos, a la Seguridad Social, por ser su principal cliente.

Ley de regulación de los servicios de la oficina de farmacia 

Ley 16/1997 de 25 de abril

Esta norma regula el marco jurídico básico que deberá ser contemplado por las Comunidades Autónomas competentes en la materia:

  • Define qué son las farmacias: establecimientos sanitarios privados de interés público, en las que el farmacéutico titular-propietario de estas, deberá prestar determinados servicios básicos a la población.
  • Planificación: por población y distancias.
  • Distancias: 250 metros y población 2800 por farmacia, con excepciones
  • Concursos: publicidad y transparencia.
  • Transmisión: a favor de otros farmacéuticos
  • Presencia de un farmacéutico.
  • Podrán obligar a contratar mínimo de adjuntos en función del volumen.
  • Horarios mínimos y guardias en régimen de flexibilidad y libertad.

¿Por qué está fuertemente regulado el sector farmacéutico?

Si la CE reconoce la libertad de empresa en el sector sanitario, ¿por qué está tan regulado el sector farmacéutico? Hemos ido dando respuesta poco a poco a la pregunta a lo largo de todo el artículo, pero vamos a profundizar en ella:

Las farmacias tienen una doble condición: por una parte, son negocios privados, son empresas y como tales, están sometidas a los principios de la libre competencia excepto en lo específicamente regulado; por otra, tienen utilidad pública, y por tanto el Estado debe garantizar que todos los ciudadanos de cualquier condición tengan acceso a los medicamentos.

La legislación  tiende y pretende garantizar la distribución de la atención farmacéutica a lo largo de todo el territorio nacional y por otro lado, la necesidad de racionalización del gasto obliga a que sea el Estado quien fije el precio de los medicamentos ya que, en definitiva, las farmacias son el acreedor más cualificado del Estado.

Fundamentalmente podemos mencionar dos motivos de que el sector esté fuertemente regulado:

El principal, y el menos conocido (o reconocido), se podría decir que es económico.

Al Estado le interesa tener el “control” sobre los farmacéuticos porque es más fácil negociar con las farmacias (generalmente PYMES) el margen que se llevan por ser dispensadores de medicamentos y tener necesariamente un precio fijado por ley, ya que como decíamos, es el Estado quien subvenciona y paga de sus arcas gran parte de los mismos. Al Estado interesa tener como interlocutor a un pequeño empresario, en lugar de a una multinacional, pues su margen de negociación respecto a los precios y otras condiciones siempre será más ventajoso.

El segundo motivo es que es la única forma de que el servicio farmacéutico llegue a toda la población.

Si hubiera total libertad, no habría farmacias en muchos pueblos. Los farmacéuticos cubren el servicio por todo el territorio nacional, incluso en aquellas localidades que, por su aislamiento o poca densidad de población, pueden no resultan rentables. Estas localidades, sin embargo, interesan por ser una forma de acceso de los titulares a plazas mejores mediante concursos, ya que dan una mayor puntuación a este tipo de farmacias.

En definitiva, la sanidad es un derecho fundamental reconocido en nuestra Constitución y como tal es una competencia del Estado en la que se incluyen las farmacias básicas. Esta competencia está trasladada a las Comunidades Autónomas, que la desarrollan mediante las Leyes de Ordenación Farmacéutica, no obstante, estas siempre deberán respetar los mínimos que establecen las leyes nacionales en esta materia.

Aunque en el sector sanitario hay libertad de empresa y las farmacias son negocios privados, el sector farmacéutico está regulado para garantizar el acceso de todos los ciudadanos a los medicamentos.

El Estado fija así los precios de los medicamentos negociando con las propias farmacias (interés de hacerlo con PYMES y no con multinacionales) y ofrece beneficios a los titulares de las farmacias de entornos rurales poco viables económicamente, con el objetivo de que el servicio farmacéutico llegue a toda la población.

 


 

Inmaculada Gómez 

Abogada especialista en farmacias
Socia fundadora de Gómez Córdoba

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