¿Cómo su personal de farmacia puede ayudar a que su negocio crezca?

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En Gómez Córdoba, especialistas en asesoría de farmacias, queremos compartirle el testimonio de José Félix, quien ha trabajado durante 3 años como farmacéutico adjunto en la oficina de farmacia familiar, de la cual ha ido asumiendo paulatinamente la gestión hasta pasar a ostentar la dirección técnica en enero de 2021. En este período, el crecimiento acumulado de la facturación supera el 50%, siendo un 12% en los últimos 10 meses.

 

“Las personas, los equipos y las organizaciones extraordinarias son simplemente personas ordinarias haciendo cosas extraordinarias que les importan”. Fue una de las que frases que pudimos escuchar hace unas semanas durante el acto oficial de retirada del baloncesto profesional de Pau Gasol, uno de los deportistas más trascendentes de nuestra historia. En su discurso, no paró de agradecer a los compañeros de sus múltiples equipos la contribución que habían tenido a su éxito, remarcando que, sin ella, nada de lo que ha logrado habría sido posible.

Las similitudes entre las competiciones deportivas y el mundo profesional son demasiadas como para ignorarlas. Los buenos resultados llegan tras una definición clara de los objetivos, la identificación del equipo con ellos, una buena preparación, y profesionalidad y motivación en la ejecución. La experiencia nos dice que hay que cuidar cada paso del proceso, ya que, si fallamos en alguno de ellos, nuestro plan nunca llegará a donde queremos. Existen demasiadas variables en el entorno como para pretender controlarlas, pero desde luego, se afrontan mucho mejor con la unanimidad de un bloque.

 

El peso del personal de la farmacia es decisivo en el negocio

 

¿Tiene sentido aplicar estos conceptos en una oficina de farmacia? Y, en tal caso, ¿cómo llevarlos a la práctica en el día a día?

La respuesta a la primera cuestión no deja lugar a dudas. Nuestro modelo de funcionamiento hace que el peso del personal de farmacia sea decisivo; no existe otro tipo de establecimiento donde el ratio de atención a personas por parte de un profesional con cualificación técnica sea mayor. Esto indica que hay un gran potencial de interacción con el público, que en nuestro caso son pacientes, es decir, necesitan soluciones a sus problemas de salud. Todo ello se traduce en oportunidades para todo el personal de farmacia a través de dos variables: el número de pacientes y la predisposición de estos mismos a ser ayudados por parte de un profesional sanitario.

En cuanto a la incorporación de estas teorías a nuestra realidad es necesario evitar la precipitación. El mantra de “piensa global, actúa local” cobra especial importancia en nuestro caso. Las características de las oportunidades de las que hablábamos hacen que no se pueda pensar en grandes impactos a través de decisiones aisladas, sino de un recorrido largo donde la constancia en la implementación y aplicación de pequeños cambios hagan una suma que nos lleve al éxito paulatino.

La implicación del equipo es clave

 

Para ello, hay que hacer un análisis de la situación en la que se encuentra nuestra oficina de farmacia. ¿Cuál es nuestro entorno?, ¿cuál es nuestro perfil de paciente?, ¿por qué sí y por qué no acuden esos pacientes a nuestra farmacia?

En este punto de partida la opinión del personal de farmacia es fundamental, ya que ellos pueden aportar gran cantidad de información acerca de estas circunstancias.

Como gestores, es nuestra responsabilidad escuchar y juzgar de forma crítica, con voluntad de cambio y mejora. A partir de ahí, tendremos que diseñar una estrategia orientada a cubrir esas necesidades de nuestros pacientes que estábamos pasando por alto. Como todos, nuestro objetivo debe cumplir los requisitos del acrónimo anglicista SMART (específico, medible, alcanzable, realizable y temporal); por tanto, hemos de marcar muy bien las pautas con nuestro personal de farmacia: hacia dónde queremos llegar, por qué y cómo vamos a conseguirlo. Estas directrices deben poder traducirse en dos o tres hábitos concretos, y sencillos de incorporar en nuestra práctica diaria, susceptibles de hacer un seguimiento a corto plazo y cuyos resultados puedan verse en el corto-medio.

En mi opinión, el último paso es el más importante para conseguir la implicación del equipo en cualquier proyecto de cara al futuro: compartir los resultados con ellos y reconocer los logros de forma pública. La motivación es la herramienta más poderosa del ser humano y la única en la que no existe potencial innato. Debemos encontrar las claves que la incentivan en cada uno de los miembros de nuestro equipo y priorizarlas. Las cotas de éxito que alcancemos a través de esta pueden sorprendernos a todos.

 

 

 

José Félix Huerta Villadangos

Licenciado en Farmacia

 

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