Farmacia a domicilio: la ley y la trampa

farmacias a domicilio Hace unas semanas visitaba el despacho una clienta que es titular de una farmacia en un pueblo de la Comunidad de Madrid. En nuestra reunión, además de hacer un repaso a la gestión de su botica, esta farmacéutica se quejaba de que su competencia estaba dispensando a domicilio pañales para adultos, un producto pesado y costoso en el que el transporte se convierte en una pieza clave a la hora de la venta. En consecuencia, esa otra farmacia se estaba llevando a toda la clientela de avanzada edad de la zona -con el correspondiente beneficio-, mientras nuestra clienta veía día a día como caían sus ventas. “Pero, ¿se puede vender medicamentos a domicilio?”, nos preguntaba.

Inicialmente, ella ya sabía la respuesta: NO. Pero hecha la ley, hecha la trampa.

Farmacia a domicilio: la ley

Todas las leyes aplicables a la venta de medicamentos en oficinas de farmacia, tanto nacionales como autonómicas, a la hora de considerar la venta o el envío de medicamentos a domicilio:

  • Tratan de garantizar que el usuario recibe consejo, atención y supervisión farmacéutica y que hace un uso racional de los medicamentos. De esta manera, la ley reconoce la importancia de la labor del farmacéutico dentro del sistema sanitario.
  • Tratan de garantizar la plena conservación de los medicamentos y que estos no sufren ninguna merma en su calidad.

Asimismo, todas las normativas son claras en su prohibición a la hora de vender a domicilio y lo mencionan expresamente:

Se prohíbe, asimismo, la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de medicamentos. Las Administraciones sanitarias, por razones de salud pública o seguridad de las personas, podrán limitar, condicionar o prohibir la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de productos sanitarios.”

Por otro lado, la Ley, con el objetivo de impedir la competencia en materia de precios, considera una infracción grave:

Ofrecer primas, obsequios, premios, concursos, bonificaciones, descuentos o similares como métodos vinculados a la promoción o venta al público de los productos regulados en esta Ley

Un servicio a domicilio gratuito quedaría entonces prohibido expresamente.

Contradicciones legales: la venta online

Sin embargo, la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, en su artículo 2.5 establecía que:

“Se prohíbe la venta por correspondencia y por procedimientos telemáticos de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica”

Abría la puerta a un desarrollo normativo posterior que no llegaría hasta 2013, pero que permitiría después la venta online de medicamentos sin receta -los famosos OTC por sus siglas en inglés-, siempre y cuando se garantizara el consejo farmacéutico.

Antes de que abriera la primera farmacia online en julio de 2015, fue necesario diseñar un logotipo común que identificara las farmacias a legalmente autorizadas con el que se trata de evitar la venta ilegal de medicamentos. A día de hoy, cuando ya ha pasado un año desde la primera autorización, sólo el 1,3% de las boticas españolas ha solicitado el permiso para abrir sus oficinas virtuales.

Aunque sean todavía pocas las farmacias que dispensan a través de comercio electrónico, se da la contradicción de que en esas boticas el usuario podría encargar paracetamol o un jarabe online, pero no podría llamar por teléfono al farmacéutico y pedirle que se lo envíe a casa.

El polémico programa Akasa de la Comunidad Valenciana

En febrero de 2013 la Generalitat Valenciana aprobaba un decreto ley que, además de regular el copago, en su artículo 6 establecía Procedimientos especiales para la administración y dispensación de productos Farmacéuticos. Entre ellos se posibilitaba:

 “Una entrega directa a los asegurados y beneficiarios del Sistema Nacional de Salud tanto en los centros sanitarios, centros sociosanitarios o su extensión al domicilio”

Encontramos aquí una nueva contradicción, porque se abría de esta manera la puerta a la dispensación a domicilio, pero sólo para la farmacia hospitalaria y NO para las farmacias comunitarias. Las reclamaciones de los titulares farmacéuticos no se hicieron esperar, pero el Tribunal Supremo acabó dando el visto bueno al decreto valenciano en 2015.

Pañales “Akasa”

Previamente, la Consellería de Sanitat había impulsado el llamado “Programa Akasa” que facilitaba productos dietoterapéuticos y pañales a domicilio a personas mayores y dependientes. Se trataba de un proyecto piloto en el área del Hospital Arnau de Vilanova -en la provincia de Valencia con el que se pretendía ahorrar 11 millones de euros a través de la centralización de las compras.

Dos años después se estimaba que el ahorro habría sido de unos 300 mil euros y que se beneficiaban del programa unos 1.300 pacientes. Por otro lado, se estimaba que el coste de la gestión y la distribución por entrega ascendía a 10,5 euros diarios, que asumía la propia Consejería.

A pesar de las pérdidas sufridas por la veintena de las farmacias afectadas, la Generalitat Valenciana lo mantiene. Aunque también es cierto que en el mes de julio leíamos que se está estudiando la posibilidad de modificarlo e incluir a lo farmacéuticos en su nueva versión:

Habrá que seguir los pasos y ver si la Consejería alcanza un acuerdo que permita mejorar el nivel de satisfacción del programa tanto por parte de los pacientes como de los farmacéuticos.

Envío a domicilio de medicamentos: la trampa

Antes de la llegada del verano, en junio de 2016, leíamos también este otro titular:

La aseguradora ha lanzado una nueva póliza que incluye el envío a domicilio de medicamentos y las quejas de los farmacéuticos llegaron inmediatamente después. Según recogía El Economista,  el secretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) Luis Amaro declaraba que:

“Choca frontalmente con nuestra labor de profesional sanitarios y banaliza la entrega de un producto farmacéutico que siempre debe llevar aparejada la actuación y el consejo de un profesional

La aseguradora por su parte contraatacaba diciendo que no se cometía ninguna ilegalidad porque no se estaba realizando una venta a domicilio y que actúan:

“como mero facilitador en la recogida en la oficina de farmacia”

Farmacia por teléfono

En esta misma dirección actúan otros servicios muy fáciles de encontrar con una sencilla búsqueda en internet. Desde Gómez Córdoba Abogados de Farmacia nos hemos puesto en contacto con Tele-Farmacia. En la conversación telefónica nos informa de que su servicio consiste en:

  1. acudir al domicilio
  2. recoger las recetas y cualquier otra documentación pertinente
  3. acudir a la farmacia con el importe de la medicación
  4. entregarlo en la dirección del cliente.

Estiman que el tiempo máximo de espera sería de una hora y el coste lo cifran en 38’87€

Farmacia por App

Farmacia a domicilio Glovo

Yendo un poco más allá, nos hemos también adentrado en el mercado de las aplicaciones para móviles y hemos descubierto Glovo App. Bajo el lema “Todo lo que quieras en cuestión de minutos” ofrecen servicios de recados en el que envían a domicilio “lo que sea“.  Uno de los servicios que ofrecen es el de farmacias y, al contactar con los portavoces nos informan de que:

“el tiempo medio para cualquier servicio es de 35 minutos, pero teniendo en cuenta la cercanía de las farmacias, en este caso suele ser menor”

En cuanto a sus tarifas nos indican que depende del servicio:

  • medicamentos sin receta: 4’90 € (Envío ir del punto A (farmacia) al B (domicilio y oficina del cliente))
  • medicamentos con receta: 8’50 € (Desde B (domicilio u oficina) a A (farmacias) y vuelta a B (domicilio))

A día de hoy el servicio ya está disponible en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza y esta start-up está en plena expansión -en breve comenzará a prestar servicio en Málaga también-. En Madrid ya son 20 boticas las que han firmado acuerdos comerciales con la aplicación para atender a sus clientes.

¿Es viable una farmacia a domicilio?

Por un lado, la ley es clara: la venta de medicamentos a domicilio está prohibida. Solo hay una salvedad: los que no necesitan prescripción médica. En este caso se ha regulado la venta online, pero no ocurre lo mismo con otras posibles formas de dispensar como la venta telefónica o por encargo.

Por otro lado, cualquiera puede recoger los fármacos prescritos a un tercero y el farmacéutico tampoco incurre en ninguna ilegalidad al dispensárselos. En consecuencia, el simple de hecho de realizar la recogida y la entrega tampoco vulnera ninguna normativa.

Lo que está claro es que existe una necesidad a cubrir y, al olor del mercado, han surgido iniciativas que acercan la farmacia al paciente y que corroboran esta necesidad.  Ahora bien, ¿qué ocurre con el consejo farmacéutico? Pues que no sólo se menosprecia sino que se deshecha en detrimento de la salud de los pacientes.

Otra pregunta que cabría hacerse es, ¿sería rentable para el farmacéutico ofrecer este servicio a domicilio? Teniendo en cuenta que el transporte y la mensajería no son su negocio, difícilmente un farmacéutico podría igualar las tarifas por servicio que ofrecen las empresas especializadas. Bien es cierto que el servicio sería más completo y supondría la atención de un profesional sanitario a domicilio, pero ¿está la sociedad tan concienciada como para asumir ese sobrecoste?

Lo que sí que está claro es que el envío a domicilio por parte del farmacéutico no podría ser gratuito porque estaría haciendo un descuento e incurriría en una ilegalidad.

Esperamos que el artículo haya sido de su interés y le recordamos que en Gómez Córdoba somos especialistas en la compraventa y asesoría de farmacias con más de 50 años de historia. Estamos a su disposición

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4 Replies to “Farmacia a domicilio: la ley y la trampa”

  1. Os quedáis cortos. Con una simple búsqueda hay farmacias que venden antibióticos por Internet (farmaciaveterinaria.es) con el nombre del colegiado resaltado. Y por supuesto infinidad de clínicas veterinarias lo hacen, de hecho hemos tenido que cerrar la sección de veterinaria, porque además estas clínicas compran envases clínicos al laboratorio y lo venden al por menor, con el consentimiento del laboratorio.
    ¿Sabéis lo que me responde el presidente del COFMadrid? “Que no le importa, porque son empresas radicadas fuera de esta comunidad”. A este señor y otros se les escapa que la web no tiene fronteras y venden en su comunidad incluso más que en otras.
    Estas cosas y muchas otras, que no vienen a cuento, dejarán a la profesión sin razón de ser, por la dejadez de sus integrantes.

  2. Menuda mafia son los farmacéuticos. Los pañales para ancianos, medicamentos? Pero si se venden hasta en los supermercados. Los condones o los tapones para los oídos también van a ser medicamentos y habría que prohibir su venda por otros medios que no sean las farmacias para que ustedes se lo puedan llevar calentito sableando con precios de usura, digooo… por el bien del paciente…, no?
    Venga ya. Internet está pegando un baño de humildad a sectores tradicionalmente mafiosos como el del taxi o el de la distribución farmacéutica.

    Si no podemos comprar a domicilio, y en muchas ocasiones a mejor precio, en webs españolas y andorranas, compraremos en webs americanas o chinas, pero esto ha llegado para quedarse.
    Espabilen y no nos cuenten rollos: ¿cuántas veces el farmacéutico dice ni pío más allá del precio cuando compramos un medicamento o producto de venta en farmacias? ¿Y cuántas el farmacéutico no tenía ni idea de lo que estaba hablando o simplemente nos ha mentido para colocarnos lo que le interesaba? Hay más “inestimable ayuda” en portales médicos y blogs especializados que en el 99% de los farmacéuticos.
    Si estoy en cama a las 12 de la noche con un “trancazo” del quince, y una tos de perro que no me deja dormir, no voy a pegarme el paseo hasta la farmacia de guardia para que me den Frenadol ni voy a “dar por saco” a un familiar para que se lo pegue él. Llamo a una de esas empresas que hacen entregas a domicilio (no daré nombres para no hacer publicidad, pero no hay más que buscar en Internet para encontrarlas) y me lo traen a casa. Punto. Y pago el suplemento que cobran encantada de la vida.
    Por supuesto cosas como pañales, agua oxigenada, alcohol, cremas cosméticas, solares, etc, hace décadas que los compro en el supermercado, e incluso a veces en el chino. ¿Farmacias? Para medicamentos y cuando una está en condiciones físicas y anímicas para acudir a ellas, pues vale, para todo lo demás, ni loca. Y desde luego para una indisposición, que me esperen sentados, pudiendo comprar desde casa…

    Dejen de lamentarse y lloriquear y reflexionen, que cuando suceden cosas de este tipo, es porque algo están ustedes haciendo mal, es como lo de Uber y los taxistas, por algo será… Creen un departamento de distribución a domicilio gestionado por ustedes, los farmacéuticos tradicionales, y verán cómo no pierden tantas ventas.

    • Estimada lectora,
      Verdaderamente creemos que no es el tono para realizar una crítica que, según entendemos, pretende ser constructiva.
      Por otro lado, todo el artículo recoge precisamente la paradoja de que, mientras esas empresas que hacen “entregas a domicilio” pueden proporcionarle lo que necesita en la dirección que les proporcione, a las farmacias les está prohibido expresamente prestar este servicio. El espíritu de la base legal de esta restricción está relacionado tanto con la propia conservación de los productos -sean medicamentos o parafarmacia- como con la imposibilidad de proporcionar el consejo farmacéutico correspondiente.

      Lamentamos que tenga esta visión tan negativa acerca de un servicio público que cuenta con una enorme regulación para garantizar la seguridad tanto de medicamentos como de otros productos sanitarios de consumo humano y animal. Sin duda, desde el sector de las oficinas de farmacia no se puede frenar a aquellas personas que quieren poner su salud en juego y correr riesgos innecesarios. Las autoridades sanitarias, por su parte, no cesan en su intento de impedir la comercialización ilegal de productos sanitarios procedentes de terceros países ni de denunciar falsificaciones que terminan incidiendo negativamente en el bienestar de los ciudadanos.

      Reciba un cordial saludo

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